palabras producto de la ociosidad

ADRIÁN…

Adrián fue abuelo por primera vez dos días antes de su cumpleaños número 50. Considerándose todavía joven para tal título, exigió que sus nietos -al menos los de la primera camada- lo llamaran “Papi”.

Papi:

Pasado mañana sería tu cumpleaños 87. Sí, 87 y ni trates de engañarme porque yo soy la única persona que tiene tu acta de nacimiento original. Aquella que mi papá me trajo de la Habana justo cuando te pusiste super grave y creíamos que no te salvabas. Aquella que cuando te la mostré me dijiste “Hija, ¿de dónde sacaste éso? escóndela” Aquella que a la mayoría de tus hijos no les interesó.

Triste, muy triste. Pero me imagino que ese desinterés sólo fue una muestra de lo que se vendría cuando tú ya no estuvieras ¿Ya notaste el desmadre en que se ha convertido esta familia? ya se armaron dos bandos: los que conocieron tu verdadera esencia y los que todavía no te perdonan. Es lamentable que se digan “adultos” cuando no pueden comprender y perdonar los defectos de su padre, quien en vida todo les dio. Quien se preocupó siempre por mantener la unidad de la familia que le tocó formar. “Familia muégano”, así nos conformaste y de repente, te vas y todos nos quedamos a la deriva.

Es curioso,  renegabas muchísimo cada domingo cuando nos juntabamos la bola de escandalosos en tu casa, pero ahí seguíamos. Ahora que ya no estás, casi no vamos. Preferiamos sentir entonces tu molestia a sentir ahora tu ausencia. En particular, evito pasar por tu recámara, me duele no escuchar la televisión a todo volumen, no verte acomodando tus 456 colecciones… y no puedo ver Two and a Half Men sin recordar que era tu serie favorita, no me hace reír igual.

Fue mi cumpleaños y extrañé tu llamada de cada año “Paulinita, muchas felicidades hijita. Te mando con tu abuelita tu cuelga” La extrañé mucho. Sigo extrañando tu voz preguntando por mi mamá y diciéndome “¿Paulinita? Pero eres Paulinita chica…” No me imagino lo que debe sentir mi mamá viviendo tu ausencia cada día, sin el apoyo y comprensión que siempre le diste.

Y Fer… estarías tan orgulloso de él. Estuvo dos horas a tu lado cuando ya te habías ido, despidiéndose de tí. Nunca lo creí capaz de tanta fortaleza, pero salió a tí. Tiene tu necesidad de inmediatez, tu obsesión por coleccionar todo lo coleccionable, tu ambición y tu fuerza. Espero que viva la vida con la misma intensidad que tú lo hiciste, de preferencia sin tus excesos; pero intensamente y logrando todas sus metas. Siempre te estaré agradecida de lo que hiciste por él y por mí. SIEMPRE.

Hay tantas cosas que me gustaría decirte y ya no puedo. Solo quiero que sepas que si no entré aquel viernes a tu cuarto a despedirme fue porque sabía que ya estabas muy grave y preferí quedarme con la imagen que siempre tuve de tí: la del hombre fuerte como un roble, el deportista, el del vocho amarillo, el que se echó unos whiskeys con mi hermano un día antes de morir, celebrando que se había escapado a la muerte una vez más… hasta que, como médico, te diste cuenta que tu cuerpo ya no podría más. Que ahora ibas a necesitar ayuda DE VERDAD y no solamente para sentirte consentido… y te quitaste el oxígeno…

¿Recuerdas cuando me llevaron a Disneylandia? no podía dormir porque extrañaba a mi mamá y me dijste “extráñala todo lo que necesites y cuando termines de extrañarla, te duermes” Ahora dime, ¿cómo le hago para terminar de extrañarte?

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4 comentarios

  1. meekro

    Mi wrrreina! andas muy con hartas ganas de hacerme llorar con tus últimos posts! te envío un beso y un abrazote! TQ

    marzo 31, 2011 en 1:11 pm

  2. Moldoon

    ¡No había visto que tenías un blog! Ya leí varios posts y no quería irme sin decir que yo también extraño un chingo a mi abuelo. Supongo que eso contesta la pregunta: nunca los dejamos de extrañar. Con el tiempo aprendemos a que no nos duelan, pero hasta ahí.

    NP: Radiohead – Myxomatosis

    abril 12, 2011 en 8:47 pm

    • ¡Gracias Toño! y sí, me imagino que te acostumbras a sentir la ausencia pero no dejas de extrañar. Estamos en ese proceso porque todavía nos duele y hay ciertas cosas que nos lo hacen un poco más difícil pero ni hablar. Así es ésto.

      Abrazo

      abril 13, 2011 en 11:14 am

  3. Ammeth Cervantes

    en verdad es una increíble carta, no sabes cuanto bien me han hecho leer tus líneas, tengo que hacer dos cosas, una, hablarle inmediatamente a mi abuelo, y dos, decirle lo mucho que necesitaré de él. felicitaciones por tan buen post. saludos.

    abril 25, 2011 en 9:43 pm

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